Vivir con el autismo y ser feliz, ¿cómo?
Hola, mi nombre es VIVIANA, tengo 52 años y quiero contarte por qué para mi, el
tiempo vale más que el dinero. Siempre fui mamá a tiempo completo, tengo 4 hijos…
3 mujeres y un hombre, el único, mi Danko, un hermoso joven con autismo.
Las mamás podemos saber que ser mamá es un trabajo lleno de alegrías, sorpresas
y retos; más aún si tenemos en nuestra familia una persona con habilidades diferentes,
en mi caso con autismo. Siempre me dediqué a mi familia, dejé de trabajar apenas
salí embarazada de mi primera hija y desde ahí, solamente me enfoqué en criar y
darle lo mejor a mis hijos, pero al ver que ellos se hacían cada vez más grandes,
me di cuenta que algo me faltaba… ¿un nuevo reto? ¿un trabajo?, sentía que la llegada
de un hijo especial al hogar vino con una misión y no sabía cuál era; por eso decidí
reacomodar mis horas y entonces apareció “el momento”; decidí enrumbarme en un proyecto
pero no sabía cómo, o al menos el tiempo no me lo permitía y hoy tengo la satisfacción
de que “esta locura con sentido” llega cada vez más a diferentes familias en todo
el mundo. A inicios del 2007, comencé a conocer el mundo de la computación, Internet,
Blogs, redes sociales, usar una computadora eran retos de los cuales no tenía idea
cómo se manejaban, al comienzo me quería morir pero poco a poco fui aprendiendo
cómo aprovecharlos.
Es así que con ayuda de mis hijas creamos un blog www.educandoamihijo.com, debo
admitir que desde el primer post que escribí mi vida cambió, dio un giro que cada
vez tenía menos límites y fronteras.
A través del blog escribo mis experiencias en criar y educar a DANKO, mi hijo de
23 años con autismo y muchas de mis vivencias son tomadas como referentes en la
conducción de niños(as) recién diagnosticados(as). He tenido la inmensa satisfacción
de sentir cambios de ACTITUD en muchas madres, que hace un tiempo atrás se sentían
derrotadas al saber que con su niño(a) tenía autismo, imagínense yo con el diagnóstico
dado en los 80, no teníamos toda la información con la que hoy contamos.
Por todo esto, y al pasar los años puedo afirmar que el tiempo donde la PERSEVERANCIA
y la PACIENCIA jugaron (y juegan) un rol muy importante en la evolución de mi hijo,
valió (y vale) mucho más que el dinero.
Mi vida se completó, el tiempo me ha ofrecido llegar a más personas escribiendo,
ayudándolas, conociendo sus historias y esto es algo que el dinero no puede comprar.
Amo a mis hijos, a mi esposo, a mi vida y lo que he logrado… y no cambiaría nada
de lo que tengo… si se trata de nuestros hijos y de ser feliz estoy convencida de
que EL TIEMPO VALE MÁS QUE EL DINERO.